Agilidad Empresarial: Una nueva forma de ser y hacer de las organizaciones

21.04.2022

Comencemos por definir el término "Agilidad", como "la capacidad para desempeñar cualquier actividad con destreza y rapidez". En el contexto empresarial, es la capacidad de una organización de adaptarse rápidamente a los cambios del mercado y ser flexible a las demandas de sus clientes y proveedores, así como, la habilidad de responder eficientemente a factores internos y externos a la organización que cambian significativamente la manera en la que los negocios se llevan a cabo. La agilidad permite que las empresas sean más creativas e innovadoras ayudándolas a prosperar en un mundo de cambios rápidos e impredecibles. Nadie se imaginaba que viviríamos una pandemia por un nuevo virus llamado COVID-19 que provocaría que de un día para otro la mayoría de las personas a nivel mundial pasáramos de trabajar de manera presencial a hacerlo 100% desde nuestros hogares, en donde la tecnología que soporta esta manera de trabajo que llegó para quedarse, juega un papel fundamental, de otra manera, sería imposible pensar que esto habría sido posible tan rápidamente como sucedió y que sigue siendo la manera en la que actualmente trabajamos y nos mantenemos conectados con el mundo exterior.

El término "Agilidad en las empresas" no es nada nuevo. Este surgió en la industria automotriz en las líneas de producción de Toyota Motor para reducir desperdicios y producir más automóviles. El término "Agile" se publicó oficialmente en el año 2001 en el "Manifiesto Ágil", la finalidad de este y de varios de los firmantes del Manifiesto era encontrar soluciones que permitiesen reducir el tiempo de implementación de sus iniciativas tecnológicas, incrementar la calidad de entrega y la satisfacción de los usuarios finales principalmente en el ámbito del desarrollo de software.

Para lograr lo anterior, se creó todo un movimiento ágil para mejorar la calidad en la entrega del software, definiendo entregas cortas y tempranas de software privilegiando los entregables al negocio que aportaran más valor al mismo para mejorar el time-to-market y por consecuencia la competitividad de la organización en el mercado frente a su competencia.

Dado el éxito que tuvo tal movimiento en la década del año 2000, este cambio de paradigma, inicialmente pensado para el software, traspasó las fronteras de las áreas relacionadas con la tecnología y el software en las empresas por lo que las organizaciones comenzaron a aplicar conceptos de agilidad en otros procesos considerados críticos para el éxito de la compañía, tales como, Recursos Humanos, Marketing e incluso Finanzas, Auditorías, Ventas y Cadena de Suministro por mencionar algunas.

Las empresas que realmente quieran sobrevivir en este mundo desafiante deben conocer y aplicar los 12 principios contenidos en el "Manifiesto Ágil":

  1. Satisfacer al cliente.
  2. Aceptar el cambio y no solo aceptarlo si no, abrazarlo.
  3. Interactuar con frecuencia con los diferentes involucrados en nuestro trabajo.
  4. Trabajar en equipo.
  5. Motivar a la gente.
  6. Comunicarse cara a cara (o virtual, pero constante en tiempos de pandemia)
  7. Trabajar a ritmo constante.
  8. Calcular y evaluar el trabajo.
  9. Comprometerse a alcanzar la excelencia.
  10. Buscar la sencillez y simplicidad en la forma de hacer las cosas.
  11. Evolucionar/mejora continua de los procesos y formas de trabajo establecidas.

Por esta razón, las empresas por motivos de la crisis sanitaria y/o por los cambios constantes en el mercado están abrazando cada vez más el uso de metodologías ágiles dentro de la empresa como habilitador de la Transformación Digital para no quedar obsoletas y ver estancado su crecimiento y reducida su capacidad para luchar contra la competencia. Es adecuada para afrontar el cambio tecnológico y la digitalización de los procesos, infraestructura y software.

No hay que perder de vista que para que lo anterior sea posible, se requiere de un cambio en la cultura de la empresa, pero ¿qué tiene que ver?; la cultura de una organización determina su mindset, sus valores y principios, la manera en la que hace las cosas, normalmente de manera tradicional. Si esta cultura no está abierta a los cambios es difícil que la transformación hacia la digitalización de la empresa se lleve a cabo, dado que la "agilidad" supone un cambio en la forma de trabajar, por lo tanto, impacta la cultura empresarial de las organizaciones.

Parte importante de desarrollar una cultura organizacional que apueste por la innovación y los cambios es contar con un grupo diverso que integre los equipos de trabajo, para enriquecer las posibles opciones ante una problemática y facilite la toma de decisiones.

Pero ¿qué se necesita para contar con un equipo en donde reine la diversidad y la inclusión, base para un equipo de trabajo exitoso? Es muy importante contar con especialistas en el ramo técnico y negocio en el que se desenvuelva la empresa, pero también es prioritario contar con grupos de hombres y mujeres, diferentes edades y experiencias. Existen empresas que asignan a un equipo de trabajo o "squad" multidisciplinario, perfiles que no tienen que ver con su campo de expertise y son los que se cuestionan el porqué de todas las cosas, piensan fuera de la caja y encuentran soluciones o problemáticas que los "expertos" en el área no veían por la muy conocida "ceguera de taller" que sin duda todos hemos experimentado alguna vez en nuestras vidas.

Entre más se permita que los equipos de trabajo sean diversos, incluso, de ser posible, de diferentes nacionalidades, la eficiencia y toma de decisiones que ese equipo ofrecerá a la empresa será más eficiente que el que siempre trabaja con el equipo conocido o de costumbre, con el que se siente cómodo. Recordemos que la agilidad es adaptación y flexibilidad a los cambios.

Dentro de los equipos diversos de trabajo contamos con la aportación cada vez mayor de las mujeres en el mundo de la tecnología, los tomadores de decisiones reconocen habilidades como empatía, escucha activa, capacidad de reconocimiento, inteligencia emocional, organización, etc. Todas, cualidades muy útiles al momento de liderar equipos de trabajo que hacen uso de las metodologías ágiles como el medio para alcanzar los objetivos estratégicos y operativos dentro de las empresas.

Para lograr que la agilidad sea parte de nuestra organización, es importante que se aborden los retos que el entorno global presenta como una realidad que estará en constante cambio y que la organización deberá sentirse cómoda con ello visualizando las oportunidades que este cambio brinda y no como amenazas que aquejan a la organización.

Por último, si aún no están convencidos de lo que la agilidad puede ofrecer como beneficios para una organización, les presento algunos de ellos:

  • Aplicar la filosofía ágil en una organización al completo, facilita que los equipos gestionen mejor sus prioridades, trabajen de forma incremental e iterativa y favorezcan una mentalidad de mejora continua.
  • La pandemia ha obligado a las empresas a simplificar procesos y operaciones, por lo que, desarrollar las competencias de una organización adaptativa será fundamental.
  • Los líderes de la organización no deben ser un freno, por el contrario, impulsar la confianza en sus colaboradores con más autonomía y con más capacidad de autoorganización. Lo anterior, siempre es difícil al principio porque los líderes sienten que pierden "poder" y "respeto" dentro de la organización, pero en una organización ágil, es un deber para las empresas.
  • Atraer profesionales con conocimientos de agilidad, equilibrar la contratación de dicho talento con la plantilla actual y proporcionar entrenamiento y herramientas ágiles.
  • En definitiva, las compañías que hayan integrado las técnicas ágiles de manera efectiva tendrán ventaja para adaptarse a un entorno VUCA (volátil, incierto (uncertainty en inglés), complejo y ambiguo) y liderar el mercado.

Con todo esto podemos concluir que la agilidad es un viaje, no un destino. Un aspecto crítico para dirigirse y sostener el cambio hacia la agilidad es establecer claramente los principios y comportamientos que se necesitan para lograrlo. Esto significa instalar las competencias y comportamientos que reflejen la mentalidad y cultura organizacional, el cómo se hacen y cómo se viven las cosas diariamente. Entre más clara y extensamente se pueda adoptar esta mentalidad, prácticas y comportamientos a través de todos los niveles y funciones de la organización, más fácil será ajustar las estructuras, el flujo en la toma de decisiones y los procesos para ser más ágiles.

La agilidad se ha transformado en una de las principales competencias que deben usar las organizaciones modernas para progresar en este nuevo contexto siempre cambiante. De esta manera, las compañías lo tienen más fácil para abordar los desafíos del presente y hacer frente a los que estén por llegar.

Por Mtra: Karina Ivette López Magaña en "Chapter Leader en Stefanini México Development & Evolve Applications". Catedrática del diplomado Negocios Digitales: Innovación, transformación y tendencias en IBERO CDMX.